Francois de La Rochefoucauld
Amamos siempre a los que nos admiran,…
Amamos siempre a los que nos admiran,…
Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud…
El porvenir es un lugar cómodo…
El amor es la más noble flaqueza…
Muchas veces la mejor manera de ganar…
El dinero no puede hacer que seamos felices,…
No nos preocupemos de que nuestros hijos no nos escuchen;…
Una onza de falsa vanidad…
La esperanza es un empréstito…
La necesidad…
Aunque el orgullo no es una virtud, …
Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo,…
Pesa las opiniones,…
No seas ambicioso y tacaño…
Entrometerse en el desatino del hombre…
Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena.
La inteligencia, como las herramientas con filo,…
Somos esclavos de las leyes…
Morir es cosa de un segundo. Hagamos todos el sacrificio de nuestras vidas,…
El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo…
Los recuerdos no pueblan nuestra soledad,…
El hombre es una caña, la más débil de todas,…
Los enamorados creen siempre, y por error, que su amor ha nacido gracias al encuentro de un ser excepcional…
El odio es la venganza…
Ser consciente de la propia ignorancia…
El hombre es el más misterioso…
La guerra es el sufragi…
No confundas, jinete, el galopar del caballo…
La luna y el amor, cuando no crecen,…
La vanidad propia le dice al hombre qué es honor:…